Imagine un número y coja una moneda. Láncela: si sale cara sume 1 a su número, si sale cruz réstele uno. Anote el nuevo número. Repita este proceso 500 veces más. Enhorabuena, acaba usted de simular la evolución de un carácter cuantitativo: el peso de una gallina, el precio de un kilo de tomates o la distancia desde la punta del codo a la nariz en una población de tigres.

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Esto fue lo primero que hice en mi proyecto, allá por Enero de 2012.

Con esos 501 números que se han juntado durante ese proceso se puede obtener mucha información. Si los cálculos se hacen más refinados (en vez de sumar y restar 1 unidad se suma y se resta 0.0001 unidad, si en vez de repetir el proceso 500 veces se repite 50000, etc) la simulación toma más realismo y es mucho más informativa. Tranquilos, que no utilizo una moneda y una libreta sino un ordenador. Aunque muchas veces tenga la sensación de que con una moneda y una libreta lo haría más rápido y me produciría menos frustración.

Es posible que llegado a este punto alguien haya pensado que el peso de una gallina no varía al azar, así que estas simulaciones muy realistas no suenan. Normalmente estas variables se estabilizan durante algún tiempo, luego pueden subir o bajar hasta un máximo, etc. Pues a esto me estoy dedicando estas semanas, a explorar ‘modos de evolución’ realistas. Más para lo de la distancia entre el codo y la nariz que para lo del precio de los tomates, claro.

 

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