Dice Forges en la entrevista que le hacen en el último número de Jot Down que una vez lo invitaron a un coloquio entre un grupo de jóvenes que trataba de la situación política actual. Allí los escuchó decir entre otras cosas que lo que se necesitaba era instalar una meritocracia en la que gente realmente preparada estuviera al frente del país, que el tema de los partidos políticos no funciona… Cuando le preguntaron qué le parecían todos esos planteamientos, él dijo: ‘Me parecen fantásticos, acabáis de fundar Falange otra vez’.

Me hizo mucha gracia, seguramente porque me reconocí en las palabras de esos jóvenes. Supongo que cuesta aceptar que la gente, como sociedad, comete errores (algunos de bulto) y entonces ya no nos gusta eso de que seamos todos los que decidamos cómo funciona nuestro mundo. Le daríamos la llave del país al mismísimo diablo por sabernos protegidos de nosotros mismos. De hecho, Hitler ganó unas elecciones.

Y sin embargo leí una vez que los momentos de progreso en la historia siempre han venido cuando más repartido ha estado el poder de una nación, casi siempre con democracias. Pero claro, lo verdaderamente terrorífico es pensar en lo malas que son ‘las mejores’ decisiones, en que los errores cometidos por nuestra sociedad pueden dejar secuelas por más tiempo incluso del que nosotros vamos a vivir.

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