Lo natural no es bueno, ni malo. Es natural. Lo contrario de artificial. Que tampoco es bueno, ni malo.

El agua es natural, y buena. El cáncer también es natural, y malo. Las camas son artificiales, y buenas. El tabaco es artificial, y malo. ¿Me seguís?

Pues la homosexualidad es natural, como algunos productos ecológicos, como el aire puro, como el sexo, como morirse a los 15 años de una apendicitis.

Las vacunas en cambio son artificiales, como los transgénicos, como el vegetarianismo, como las bodas, como los antibióticos y como el aborto. Que por cierto, ¿por qué los grupos Pro-Vida no tienen una opinión oficial en contra de los Anti-Bióticos? Si querían una denominación rimbombante evitando una formulación negativa tipo ‘antiaborto’ podrían haberse llamado ‘naturalistas’…

Y mis favoritos son los tomates ecológicos: productos naturales derivados de una selección artificial que ya dura cientos de años.

A veces pienso que todos nos hemos vuelto un poco locos.

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