¿Conocéis los premios Darwin? Son unos premios que se conceden a aquella persona que haya fallecido o quedado estéril de la manera más estúpida, en agradecimiento por eliminar sus genes de la población humana y por tanto contribuir positivamente a nuestra evolución. Entre los premiados se encuentra un tipo que saltó de un avión para grabar a paracaidistas sin haberse puesto el paracaídas, un tipo que hizo malabarismos con granadas de mano, un hombre que murió por intoxicación etílica al introducirse dos botellas de 1.5 litros de jerez por vía anal… etc.

El otro día pensaba que estos premios tan sarcásticos pueden funcionar bien a la hora de explicar ciertos procesos evolutivos menos conocidos. Por ejemplo, la deriva génica.

Cuando pensamos en evolución pensamos en selección natural: los individuos con el carácter heredable más beneficioso para la reproducción tendrán más descendencia y por tanto una generación después ese carácter heredable estará más presente en la población. Sin embargo, al mismo tiempo ocurre un proceso llamado deriva génica que siempre está presente y que puede ser incluso más fuerte que la selección natural. Ocurre que entre esos individuos con el carácter heredable más beneficioso para la reproducción siempre hay alguno al que se le ocurre hacer malabarismos con granadas de mano o tirarse de un avión sin paracaídas. También hay otros a los que les cae un rayo encima, no todos mueren por estupidez. Hay estupidez, mala suerte… El caso es que aunque efectivamente en la siguiente generación habrá más individuos con el carácter favorable para la reproducción, no se puede predecir el porcentaje exacto porque dependerá también de la suerte y la estupidez de los individuos.

La fuerza de esta deriva génica dependerá del tamaño de la población: cuanto más pequeña, más fuerte es. Si tenemos una población de 4 individuos y hay 1 que se mete una botella de jerez por vía anal perderemos el 25% de los genes (favorables y desfavorables) de nuestra población. Para que en una población de 100 personas haya una pérdida igual de genes necesitaríamos 25 personas tan estúpidas, algo que en teoría es menos probable.

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