Yo no conozco en absoluto la trayectoria de Fernando Argenta, nunca seguí su programa de televisión ni ninguna de sus actividades de divulgación de la música clásica. Sin embargo, sí que recuerdo con frecuencia una intervención suya en televisión hace muchos años y que me enseñó mucho. Aprovecho su fallecimiento esta semana para recordarla.

Durante una entrevista le preguntaron algo así como cuál era el grado de desconocimiento de la música clásica en nuestra sociedad. Él respondió que la gente en general sabe bastante música clásica, quizá no conocen la historia de la música clásica, los títulos de las piezas o los nombres de los compositores, pero sí que se conoce mucha música. Entonces tarareó un trozo de una pieza muy famosa y le preguntó a la entrevistadora algo así como ‘¿Verdad que la reconoces, que te suena? Igual no sabes el título ni el compositor, pero ya la conocías. La gente ya conoce un montón de piezas, más de las que ellos mismos piensan.’

Esa respuesta se me quedó grabada por lo generosa y elegante. Con lo fácil que hubiera sido colocarse por encima del resto, criticar un problema que a él no le afectaba o promocionarse como divulgador, prefirió elogiar y colocarse como uno más. Las respuestas constructivas aportan a la sociedad, las respuestas destructivas restan a los demás para realzarse uno mismo.

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