Antes de tomar vacaciones empecé a escribir un post en respuesta a una pregunta que me hizo mi amigo Fernando en un post anterior: ‘¿Seguimos los humanos evolucionando? Lo digo porque la selección natural (casi) no nos afecta, ¿no?’. Como casi siempre me ocurre, tenía una idea muy clara y cuando empecé a escribirla me fueron surgiendo un montón de dudas y excepciones. Empecé a contestar si los humanos evolucionamos, entonces empecé a hablar de selección natural, y terminé concluyendo que evolucionar no implica que haya selección natural. En cualquier caso, tengo que confesaros que he descubierto que no todo el mundo tiene la misma idea que yo, espero por lo menos no quedarme muy lejos de la realidad.

La evolución biológica es un hecho: es el cambio en las proporciones de un cierto carácter heredable en una población en distintas generaciones. Por ejemplo, que el 52.2% de la población humana sea morena y en la siguiente generación sea el 52.4%. Eso es evolución. Por tanto, la evolución ocurre siempre.

La selección natural es un proceso que ocurre cuando la evolución (el cambio) no es azarosa, sino que hay unos individuos con un determinado carácter heredable que sistemáticamente se reproducen más que el resto. El aumento del 0.2% de morenos en la población humana puede deberse a que los morenos aguantan mejor la altas temperaturas que hubo en los 80 y se reprodujeron más. Eso sería selección natural: los individuos morenos se estarían seleccionando para la reproducción debido a una ventaja que les confiere ese carácter. Si los individuos morenos se hubieran reproducido más por un cuestión azarosa habría habido evolución pero no selección natural. Por ejemplo: porque a algunos rubios ese año les hubiera caído un rayo o que sus madres sufrieran alguna infección durante el embarazo.

¿Cómo se sabe si la evolución ha sido por selección natural? Los tests estadísticos te permiten decir si el cambio casi seguro que no se debe al azar. Por ejemplo, si tiramos una moneda al aire 5 veces y nos salen 4 caras no nos sorprenderíamos demasiado. Si la tiramos 1000 veces y nos salen 800 caras pensaríamos que hay gato encerrado. En nuestro ejemplo, un cambio del 0.2% en una población de millones de personas es un cambio muy grande, así que probablemente el test nos diría que no ha sido al azar: podríamos proponer que la selección natural ha actuado.

Así que a la pregunta ‘¿Evolucionamos los humanos?’ yo contestaría que seguro que sí, como todos los seres vivos. Otra cosa es cómo.

Esta semana lo pienso.

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