Hago un inciso a raíz de la entrevista que he leído a Adela Cortina, miembro de la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, en la que se trata el tema del aborto. Cortina comenta que el problema reside en que no hay acuerdo acerca de a partir de qué momento del desarrollo de un ser humano se puede hablar de ‘persona’. Dice que ‘científicamente hay desacuerdo acerca de cuándo podemos hablar de que existe una persona’. Más tarde además comenta que eso ‘no es un problema religioso, sino un problema científico, filosófico y legal.’

Me gustaría comentar aquí mi propia versión de la opinión de mi profesor de embriología en la universidad.

El desarrollo de un ser humano es un continuo. Cualquier delimitación en ese continuo es algo completamente arbitrario. Por ejemplo, a nadie sorprende que en unos países la mayoría de edad se alcance a los 18 años y en otros a los 21. Así lo reconoce la misma Adela Cortina en la entrevista: ‘Legalmente, creo, se dice que una persona se puede reconocer como tal veinticuatro horas después del nacimiento. Y eso es una convención: ¿por qué veinticuatro horas y no veintidós, o treinta? Es una convención legal para decir que tenemos que poner un tope en algún lugar.’

El criterio, como ocurre con la mayoría de edad, no tiene por qué depender de la biología del embrión. Eso es una decisión de cada uno. Y si se toma un criterio basado en la biología (como por ejemplo ‘cuando se desarrolle el cerebro’ o ‘cuando se forme el esqueleto’) entonces cada uno tiene que decidir cuál. En este caso, aunque el criterio esté basado en la biología del embrión, su adopción será una cuestión moral o filosófica.

Por tanto, el papel de la ciencia en este tipo de decisiones es la de informar acerca del proceso biológico todo lo necesario para que la sociedad tome una decisión, no la de fabricar una opinión. Los científicos no tienen un criterio filosófico o moral mejor que cualquier otra persona.

Estoy de acuerdo con Adela Cortina en que hay ‘desacuerdo científico’, en tanto que cada científico como ciudadano tiene su propio conjunto de valores morales y criterio. Quien dice que el problema es científico está evitando su responsabilidad como ciudadano.

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