Si hay una duda sobre la naturaleza del ser humano que ahora mismo resulta interesante es precisamente la de qué nos hace humanos. En otras palabras, cómo de un saco de huesos, proteínas y unas cuantas cosas más somos capaces de sentir lo que sentimos, de idear, ¡de saber que vamos a morir! Porque si lo pensamos detenidamente, no conocemos nada de nuestra biología que nos haga ser tan diferentes. Nuestro aspecto externo es el de un simio más (aunque calvo), nuestros genes son sobre un 95% los mismos… Y todo esto trae problemas.

Los problemas básicamente vienen sobre cómo decidimos qué cosas típicamente humanas son propiedades biológicas y cuáles no. Por ejemplo, mi capacidad para tocar un instrumento musical (mejor dicho, mi incapacidad), ¿es algo biológico? La opinión mayoritaria dice que en parte. La música implica tener buen oído y el resto de animales también oyen mejor o peor, así que algo de biología debe de haber. Por otro lado, la música es una construcción humana y probablemente sólo nosotros podemos distinguir distintas canciones de un mismo cantante, así que en esa distinción probablemente no haya nada biológico implicado sino algo que aprendemos.

En realidad, puesto que no conocemos toda la interacción entre nuestra biología y nuestras construcciones artificiales, al final todo queda a juicio de uno. Por eso hay tanta diversidad de opiniones sobre hasta qué punto las distintas manifestaciones del comportamiento son propiedades biológicas. Yo personalmente, cuando leo alguna noticia o texto diciendo que un comportamiento forma parte de la biología de los humanos o cuando se intenta reconstruir la evolución de ese comportamiento (que es igual que asumir que es un rasgo biológico), pido que al menos se intente justificar de una manera seria por qué.

Dar justificación biológica a un comportamiento, que es decir que no se puede cambiar, creo que vale el esfuerzo.

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